Salud

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Sistema de Salud Pública Cooperativista

La salud es un derecho de carácter público un bien común, ni estatal ni corporativo—¡de todos!—que tenemos el derecho de promocionar.

La autogestión de la salud es una aspiración justa y necesaria para el conjunto de la sociedad que requiere del desarrollo de centros de salud a la altura de este objetivo. La salud no puede ser un negocio; por ello, nuestras conciencias tampoco pueden ser mercancías al servicio del estado, las farmacéuticas y el resto del aparato sanitario dominante.

No podemos obviar la importante lucha que se está desarrollando en el seno de la sanidad pública contra el camino que ha emprendido el estado hacia la rentabilización de la salud mediante la reconversión de lo público en privado. No obstante, la lucha no tiene que ser solo para la recuperación de un lugar de trabajo o de un hospital privatizado. Es necesaria otra salud, un nuevo paradigma que abra la vía para el desarrollo de un sistema de salud al margen del modelo hegemónico.

La salud pública cooperativista surge del fundamento histórico del movimiento popular en defensa de la salud como derecho.

¿Como vemos la salud?

La salud es un constructo social y cultural. “Salud” y “enfermedad” no son más que dos conceptos definidos por el ser humano para dar  explicación a fenómenos que escapan de su comprensión.

Utilizando este paradigma nos hacen creer que somos incapaces de mantenernos con salud de manera autónoma; no es más que una forma de control y autoridad. La vida es una experiencia individual. Cada célula de nuestro cuerpo posee la información necesaria para mantener esta vida, que es vida en si misma. Por eso es tan importante que volvamos a escuchar y a unirnos a esta inteligencia natural; es imprescindible liberarnos de la opresión a la que estamos sometidos para conseguir un nivel de independencia y de libertad que nos permita autogestionar nuestras vidas.

Para nosotros, la salud es la propia existencia vivida con la libertad y responsabilidad necesarias para desarrollar la esencia humana.

¿Qué objetivos queremos conseguir?

Eliminar la idea que la salud y la enfermedad son estados, y construir una sociedad que relacione directamente estilo  y calidad de vida.

¿Qué estrategia seguimos?

La revolución integral es una transformación consciente a todos los niveles: político, cultural, emocional, ético, etc.

Para caminar hacia esta transformación participamos del proceso de la Cooperativa Integral Catalana, una propuesta de transición para construir  un modelo de sociedad basado en la autogestión en todos los ámbitos de la vida como una forma de cubrir las necesidades básicas materiales e inmateriales de todas las personas donde la salud juega un papel fundamental.

Al contrario de dicho modelo, el sistema sanitario alopático hegemónico se basa en la salud, la medicina y la asistencia sanitaria.

Actualmente, nos encontramos en la denominada “crisis de de la sanidad pública”, bajo la cual se puede identificar, claramente,  el fracaso del modelo hegemónico estatal reduccionista. Sus políticas corporativas han generado un mercado de salud donde el ser humano es un paciente/cliente que solicita un sistema de intervención sanitaria hasta en aquellos procesos que siguen su ciclo natural.

Esclarecer en que consiste el sistema sanitario actual es la primera responsabilidad a asumir; no podemos continuar desconociendo o dando la espalda a los actuales ajustes estructurales. La salud es concebida como un sector clave dentro del sistema capitalista, y esto genera y cronifica las enfermedades como parte de su estrategia, ya que se trata de un factor económico muy significativo. La esencia humana es un factor determinante en la cadena de valor de la economía en el capitalismo. Mantener el uso de los centros sanitarios es un asunto de rentabilidad y utilidad.

¿Qué es el Sistema de Salud Pública Cooperativista (SSPC)?

Es un modelo que se basa en la construcción y la acción participativa como parte del desarrollo humano del individuo en todas sus dimensiones y como proceso colectivo del conjunto. Significa hacer una inversión social en las capacidades humanas con el objetivo de que las personas puedan trabajar de forma sinérgica y creativa para gestar una sociedad libre.

La conversión de paciente-objeto—donde se potencia el concepto de enfermedad—en personas-sujeto, donde el ser humano es el más importante, significa hacer un salto cualitativo en la salud como derecho. Esta humanización pasa por generar vínculos afectivos entre las personas en el proceso de búsqueda activa de una buena atención.

Por ello, este sistema incorpora la figura “facilitadora de salud”, una persona con las herramientas necesarias para acompañar a otros en el proceso de toma de consciencia del propio estilo y  calidad  de vida que van a conseguir para que progresivamente sean capaces de autogestionarse a si mismos, (a día de hoy, ya se suman dos años desde que se inició un programa de capacitación en base a esta filosofía).

De manera esquemática, las características fundamentales del sistema son las siguientes:

  • Una humanización de la salud.
  • Un modelo biopsicosocial, cultural, ético y espiritual que priorice la prevención y la promoción de la salud.
  • Un sistema donde la persona sea un sujeto activo y responsable del mantenimiento de su propia salud.
  • Una unificación de la medicina según les necesidades de la persona y no del mercado.
  • Un uso eficiente de los recursos: disminución de les instituciones, de las tecnologías y de los fármacos, excepto cuando sean realmente necesarios.
  • Una participación directa de la comunidad en la salud.

Más información

Web: http://salut.cooperativaintegral.cat

Correo: salut(a)cooperativaintegral.cat

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