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La Zone à Défendre de Notre-Dame-des-Landes resiste

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Una imatge de la reocupació de XAD el novembre de 2012 després del primer desallotjament.

Una imagen de la reocupación de la ZAD en noviembre de 2012 después del primer desalojo.

[Entrevista de Kristina Klosová.]

La ZAD (Zone À Defendre), situada cerca de Nantes (Bretaña),  es uno de los territorios okupados más extensos de  Europa. Su objetivo principal es prevenir la construcción de un aeropuerto en la zona de Notre Dame des Landes. Después de tres aňos de resistencia han recibido una nueva amenaza de desalojo por parte del gobierno francés. Hablamos sobre el funcionamiento de la comunidad, la resistencia, la relación con la COP21 y la policía secreta con una «zadista», que por temas de seguridad permanece en el anonimato.

Para empezar, podrías mencionar ¿cómo y cuándo llegaste a la comunidad? ¿Cómo te involucraste?

Vine aquí en 2010. Había poca gente, casi no se podía llamar comunidad. Era más una pequeña red de gente que ha intentado ponerse al proyecto contra el aeropuerto. La comunidad se fue creando poco a poco más tarde. En dos o tres años vino cada vez más gente a ocupar más casas, construir cabañitas y trabajar los campos. Llegué con un grupo de amigos que veníamos de una okupación del bosque. Aquí hay gente de muchas redes muy distintas. A través de estas redes conocíamos muchos medios políticos bastante diferentes.

¿Cuánta gente vive en la ZAD ahora mismo?

La verdad que no tenemos mucha idea. Por dar una cifra, digamos 150 personas. Es muy difícil saber y definir quién vive aquí. Hay gente que se queda aquí unos meses y luego va a otro lado y vuelve.

Parar las máquinas, bloquear las obras

¿Podrías comentar el funcionamiento del día a día?

A lo mejor antes hace falta explicar el aspecto que tiene el terreno. Es un terreno muy grande, son 1.500 hectáreas en una zona muy extensa. Solo son un par de kilómetros de norte a sur pero son casi 10 kilómetros de este a oeste. Somos gente distinta. Como estamos en el campo hay alguna gente que hace agricultura. La mayoría estamos aquí para luchar contra este sistema capitalista y patriarcal. Se puede parecer bastante a una comunidad okupa en cualquier ciudad, en la que hay muchos talleres, proyecciones, charlas o fiestas.

¿En qué difiere de las okupas en la ciudad?

Durante los primeros años de la okupación, las máquinas estaban haciendo las obras preparatorias en el terreno, sondeos de tierra, etc. En esa época la gente que okupaba, tenía como objetivo principal parar las máquinas, bloquear las obras. Eso fue durante tres años. Después la policía lanzó una operación muy grande de desalojo en 2012. Hubo una movilización masiva de muchísima gente de los alrededores. Al cabo de seis meses abandonaron la operación. Desde entonces ni las máquinas ni la policía han vuelto a entrar. En los últimos tres años, la trayectoria principal de lucha contra el aeropuerto ha sido de movilización fuera del terreno. Había manifestaciones, sobre todo en la ciudad, en Nantes. Hay mucha actividad que se desarrolla en torno a crear vínculos con otra gente, con otras redes, para movilizar y ejercer presión para que no se construya el aeropuerto.

Hay gente que todavía vive en el terreno legalmente, ¿tenéis mucho contacto con ellos?

Antes había más gente, pero mucha no quería tener contacto con la oposición al aeropuerto. Les hubiera gustado quedarse aquí, pero no querían estar involucrados en la lucha. No mantenemos ningún contacto, incluso con algunos tuvimos conflictos. Toda esta gente ya se fue. Con la que sigue por aquí tenemos mucho contacto, tanto vecinal como de compañeros y compañeras de lucha.

En octubre, el gobierno francés ha declarado que quiere desalojar la comunidad entre enero y marzo. ¿Es real esa información?  

Por lo visto, parece que ha cambiado la fecha un poco desde que hubo los atentados en París y el gobierno declaró el estado de excepción. Ha movilizado mucha policía y militares en toda  Francia. Hemos recibido informaciones no oficiales en el sentido que la policía no va a venir hasta febrero, porque no disponen de suficientes dispositivos. No se sabe muy bien cuándo vendrían.  

¿Puedes comentar un poco más sobre los desalojos en el año 2012? ¿Cómo ves la situación actual comparándola con esa época?

En 2012 iban echando silenciosamente a los vecinos, sobre todo bastante ancianos, que todavía quedaban en la zona. Uno o dos meses más tarde lanzaron la operación policial y vinieron con más de mil policías a desalojar la comunidad. Lo que pensaban que duraría dos días, duró un mes y medio, durante el cual estuvieron destruyendo todas las casas y cabañas que se habían construido, hasta la última piedra. Vino mucha gente para apoyarnos. Luego la policía se quedó en el terreno otros cuatro meses y medio controlando las carreteras con dos checkpoints permanentes. La zona estaba cortada en dos por la policía. En cada barrio se fue organizando su historia. Sin embargo, ahora no sabemos qué nivel de apoyo tenemos. A lo mejor no volvemos a hacer una manifestación de 50 mil personas como hubo en 2012, pero parece que sigue siendo un tema interesante para la  gente en Francia.

Las ZAD nacen una tras otra

¿Cómo habéis conseguido que llegara tanta gente para apoyaros en 2012?

Buena pregunta…, no tengo ni idea. Durante los años anteriores había mucho esfuerzo de comunicación, de tomar contactos con redes de gente de toda Francia. Existen muchos factores sobre los cuales no tenemos ni idea. Desde luego era la primera vez en Francia que se llevaba a cabo una resistencia local a un proyecto a través de la okupación del terreno. En Inglaterra es bastante común, pero en Francia es una táctica poco conocida, por eso a lo mejor llamó la atención.

¿De qué manera habéis logrado okupar el espacio de nuevo después del desalojo?

Realmente la okupación se llevó a cabo paralelamente con los desalojos. En una zona de la ZAD estaban destruyendo casas y en otra zona se estaban construyendo otras. Para evitar los checkpoints de la policía se tenía que ir a pie a través de los campos. Mucho del material para la construcción de nuevas casas se entró a mano. Aunque había mucha policía en la zona, no podía controlar todo el territorio. El bosque lo desalojaron tres veces y se volvió a ocupar tres veces más.

¿Habéis sido inspiración para otros proyectos? ¿Han nacido otras okupaciones del terreno en Francia a raíz de la ZAD?

Si no me equivoco, es a partir de los desalojos en 2012 que se llegó a conocer tantísimo a la ZAD. A partir de ahí hay bastantes luchas locales que decidieron ocupar el terreno del proyecto contra el que luchaban. Ahora mismo hay más de diez terrenos que se han llamado a si mismos ZAD en otras zonas de Francia. Sin embargo, muchas veces nos hemos preguntado qué hay detrás de las otras ZAD. Cada cual coge la palabra y le da el sentido que quiere. Hay algo que nos une claramente, pero todavía no es un movimiento muy maduro. No se ha tomado suficiente tiempo para discutir cómo se entiende este tipo de lucha, cuál es el interés de ocupar un terreno, a partir de qué momento ocupar no es una buena táctica, todo esto todavía nos queda por debatir.

¿Tenéis contacto con otras iniciativas similares de otros países? Por ejemplo, con Grow Heathrow, la  comunidad en  Inglaterra que está contra la extensión del aeropuerto cerca de Londres.

Un poco. Alguna gente de Grow Heathrow vino aquí, pero desde entonces casi no tenemos noticias. Igualmente había bastante contacto con la iniciativa Atenco contra la extensión del aeropuerto en el Valle de México. Hace unos años estábamos en contacto con la gente de Cataluña que luchaba contra la  línea de muy alta tensión, la MAT. Había también mucho vínculo con la lucha de una mina de oro en Rumania, la Rosia Montana. Hoy en día se ha empezado a abrir vínculos con la gente que lucha en Kurdistán.

Si hay secretas, no lo sabemos aún

En París, durante las dos primeras semanas de diciembre, tuvo lugar la cumbre sobre el cambio climático, COP21  ¿Era un encuentro importante para vosotros? ¿Qué pensáis sobre los resultados de la conferencia?

Realmente es bastante irónico. Aunque el cambio climático sea un tema bastante central con respeto al proyecto del aeropuerto, no se dió tanta importancia a la cumbre en si como al hecho de hacer acción conjunta con gente muy distinta. Dentro de la movilización contra la COP21 se había hecho una marcha de doscientas personas yendo en bici y con tractores desde aquí hasta París. Era justo después de los atentados de París y el gobierno no paraba de prohibir todas las movilizaciones. Cada día la policía prohibía el paso, pero aún así siempre conseguían atravesar el bloqueo policial y sin confrontaciones. Era simplemente por la fuerza colectiva y por insistir y quedarse allí horas sentados en medio de la carretera cortando la circulación. Se volvió con muchas ganas de seguir adelante y aprovechar esta energía.

El objetivo era entonces hacer red también con la gente fuera de la okupación. ¿Pensáis que habéis conseguido este objetivo a través de la marcha?

Parece que este objetivo se ha alcanzado. Durante el trayecto se hablaba sobre la ZAD y se intentaba crear vínculos con la gente de las zonas por el camino. La idea era mostrar que todo esto es una hipocresía, que un gobierno como el francés puede hablar de cambio climático y al mismo tiempo llevar a cabo proyectos tan consumidores de energía como el del aeropuerto. En todo el trayecto hasta París hubo una acogida impresionante. En todas las etapas había tantas casas que se proponían para acoger a la gente que al final casi nadie de las doscientas personas tuvo que acampar.

Últimamente en el mundo activista hay muchos casos de policías secretas. ¿Ha sucedido algo parecido en la ZAD?

Si hay infiltrados, no lo sabemos aún. Lo único que estaba bastante claro en la época de desalojos es que hubo policías que se disfrazaron de nosotros y provocaron una confrontación con la policía. Empezaron a tirar piedras y los primeros que los copiaron, fueron detenidos y metidos en la cárcel. Siempre está la cosa como en el aire, alguien será, pero no tenemos ni idea quién. Lo que hemos sabido es que la policía ha hecho propuestas a bastante gente para ser informantes. Nosotros hemos sabido de varios, pero todos quienes nos lo han dicho es porque han rechazado la propuesta. Imaginamos que habrá gente que ha aceptado.

¿Cómo influye esta incertidumbre en la confianza entre los habitantes de la ZAD?

Me imagino que depende de cada cual. Tenemos prácticas muy básicas de seguridad, por ejemplo no dar nuestro nombre a la primera persona que pasa por aquí. A partir de eso creo que la gente es bastante confiada. De hecho, una vez que un periodista se infiltró y sacó un reportaje horrible sobre la zona, la gente estaba contando unas cosas muy bestias de lo que hacían. Hay bastante confianza, demasiada yo diría.

9 de enero. Día de la acción

2016-01-09_tractoperif_a4-hdEstáis planteando una gran acción para el día 9 de enero. ¿Podrías comentar cuál es el objetivo de la acción?

Estamos entrando en la fase final de expropiación de la gente que todavía tiene aquí alquileres o incluso son dueños de sus casas. Hubo un juicio hace un mes en el que se debía poner la fecha en la cual debería irse la gente. El resultado de este juicio fue una pequeña victoria. Los jueces decidieron que no podían juzgar o por lo menos no lo harían ahora. Se decidió que había que poner un poco de presión para que la justicia no quisiera apoyar la operación policial de desalojo, o bien simplemente la voluntad política de desalojar a los habitantes. Así ha salido esta idea de hacer esta movilización.

¿Podrías comentar un poco más sobre qué se quiere hacer durante la manifestación?

Es un poco la misma idea que se hizo hacia París, pero ahora será hacia Nantes. Una manifestación en bici, con tractores y alguna gente andando. Vivir la energía que se vivió cuando fuimos a París. Intentar  crear un ambiente unido. Si la policía nos bloquea, pensar colectivamente cómo se reaccionará.

¿Tenéis planteadas más acciones?
Al finales de enero, durante un fin de semana, invitamos a la gente que venga a hacer talleres y nuevas construcciones. Queremos seguir desarrollando las infraestructuras dentro de la ZAD para que quede claro que estamos aquí y no necesitamos al gobierno para desarrollar los proyectos. Hemos hecho nuestra propia licitación de obras como respuesta a la licitación de obras del estado francés.

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